"Semejantes a los carneros que retozan en la pradera mientras el matarife hace su elección con la mirada en medio del rebaño, no sabemos en nuestros días felices qué desastre nos depara el destino precisamente en aquella hora: la enfermedad, persecución, ruina, mutilación, ceguera, locura, etcétera. Todo lo que apetecemos tener se nos resiste., todo tiene una voluntad hostil, que es preciso vencer."
-Arthur Schopenhauer, "El amor, las mujeres y la muerte y otros ensayos" pág. 80,81-
domingo, 28 de febrero de 2016
sábado, 27 de febrero de 2016
viernes, 26 de febrero de 2016
El Fin de Jorge Luis Borges
"Recobró poco a poco la realidad, las cosas cotidianas que ya no cambiaría nunca por otras"
"Habituado a vivir en el presente, como los animales"
"Les dije entre otras cosas que el hombre no debía derramar sangre de hombre"
"Cumplida su tarea de justiciero, ahora era nadie. Mejor dicho era el otro: no tenía destino sobre la tierra y había matado a un hombre"
jueves, 25 de febrero de 2016
Ante la Ley de Franz Kafka
Ante la ley hay un guardián. Un campesino se presenta frente a este guardián, y solicita que le permita entrar en la Ley. Pero el guardián contesta que por ahora no puede dejarlo entrar. El hombre reflexiona y pregunta si más tarde lo dejarán entrar.
—Tal vez —dice el centinela— pero no por ahora.
La puerta que da a la Ley está abierta, como de costumbre; cuando el guardián se hace a un lado, el hombre se inclina para espiar. El guardián lo ve, se sonríe y le dice:
—Si tu deseo es tan grande haz la prueba de entrar a pesar de mi prohibición. Pero recuerda que soy poderoso. Y sólo soy el último de los guardianes. Entre salón y salón también hay guardianes, cada uno más poderoso que el otro. Ya el tercer guardián es tan terrible que no puedo mirarlo siquiera.
El campesino no había previsto estas dificultades; la Ley debería ser siempre accesible para todos, piensa, pero al fijarse en el guardián, con su abrigo de pieles, su nariz grande y aguileña, su barba negra de tártaro, rala y negra, decide que le conviene mas esperar. El guardián le da un escabel y le permite sentarse a un costado de la puerta.
Allí espera días y años. Intenta infinitas veces entrar y fatiga al guardián con sus súplicas. Con frecuencia el guardián conversa brevemente con él, le hace preguntas sobre su país y sobre muchas otras cosas; pero son preguntas indiferentes, como las de los grandes señores, y, finalmente siempre le repite que no puede dejarlo entrar. El hombre, que se ha provisto de muchas cosas para el viaje, sacrifica todo, por valioso que sea para sobornar al guardián. Este acepta todo, en efecto, pero le dice:
—Lo acepto para que no creas que has omitido ningún esfuerzo.
Durante esos largos años, el hombre observa casi continuamente al guardián: se olvida de los otros y le parece que éste es el único obstáculo que lo separa de la Ley. Maldice su mala suerte, durante los primeros años audazmente y en voz alta; más tarde, a medida que envejece, sólo murmura para si. Retorna a la infancia, y como en su cuidadosa y larga contemplación del guardián ha llegado a conocer hasta las pulgas de su cuello de piel, también suplica a las pulgas que lo ayuden y convenzan al guardián. Finalmente, su vista se debilita, y ya no sabe si realmente hay menos luz, o si sólo lo engañan sus ojos. Pero en medio de la oscuridad distingue un resplandor, que surge inextinguible de la puerta de la Ley. Ya le queda poco tiempo de vida. Antes de morir, todas las experiencias de esos largos años se confunden en su mente en una sola pregunta, que hasta ahora no ha formulado. Hace señas al guardián para que se acerque, ya que el rigor de la muerte comienza a endurecer su cuerpo. El guardián se ve obligado a agacharse mucho para hablar con él, porque la disparidad de estaturas entre ambos ha aumentado bastante con el tiempo, para desmedro del campesino.
—¿Qué quieres saber ahora?-pregunta el guardián-. Eres insaciable.
—Todos se esfuerzan por llegar a la Ley —dice el hombre—; ¿cómo es posible entonces que durante tantos años nadie más que yo pretendiera entrar?
El guardián comprende que el hombre está por morir, y para que sus desfallecientes sentidos perciban sus palabras, le dice junto al oído con voz atronadora:
—Nadie podía pretenderlo porque esta entrada era solamente para tí. Ahora voy a cerrarla.
martes, 23 de febrero de 2016
El horla Guy de Maupassant
Me gusta vivir aquí porque he echado raíces aquí, esas
raíces profundas y delicadas que unen al hombre con la tierra donde nacieron y
murieron sus abuelos, esas raíces que lo unen a lo que se piensa y a lo que se
come, a las costumbres como a los alimentos, a los modismos regionales, a la
forma de hablar de sus habitantes, a los perfumes de la tierra, de las aldeas y
del aire mismo.
¿De dónde vienen esas misteriosas influencias que trasforman
nuestro bienestar en desaliento y nuestra confianza en angustia? Diríase qué el
aire, el aire invisible, está poblado de lo desconocido, de poderes cuya
misteriosa proximidad experimentamos. ¿Por qué al despertarme siento una gran
alegría y ganas de cantar, y luego, sorpresivamente, después de dar un corto
paseo por la costa, regreso desolado como si me esperase una desgracia en mi
casa? ¿Tal vez una ráfaga fría al rozarme la piel me ha alterado los nervios y
ensombrecido el alma? ¿Acaso la forma de las nubes o el color tan variable del
día o de las cosas me ha perturbado el pensamiento al pasar por mis ojos?
¿Quién puede saberlo? Todo lo que nos rodea, lo que vemos sin mirar, lo que
rozamos inconscientemente, lo que tocamos sin palpar y lo que encontramos sin
reparar en ello, tiene efectos rápidos, sorprendentes e inexplicables sobre
nosotros, sobre nuestros órganos y, por consiguiente, sobre nuestros
pensamientos y nuestro corazón
¡Cuán profundo es el misterio de lo Invisible! No podemos
explorarlo con nuestros mediocres sentidos, con nuestros ojos que no pueden
percibir lo muy grande ni lo muy pequeño, 2 lo muy próximo ni lo muy lejano,
los habitantes de una estrella ni los de una gota de agua. . . con nuestros
oídos que nos engañan, trasformando las vibraciones del aire en ondas sonoras,
como si fueran hadas que convierten milagrosamente en sonido ese movimiento, y
que mediante esa metamorfosis hacen surgir la música que trasforma en canto la
muda agitación de la naturaleza... con nuestro olfato, más débil que el del
perro... con nuestro sentido del gusto, que apenas puede distinguir la edad de
un vino.
¿Acaso vemos—me respondió—la cienmilésima parte de lo que
existe? Observe por ejemplo el viento, que es la fuerza más poderosa de la
naturaleza; el viento, que derriba hombres y edificios, que arranca de cuajo
los árboles y levanta montañas de agua en el mar, que destruye los acantilados
y que arroja contra ellos a las grandes naves, el viento que mata, silba, gime
y ruge, ¿acaso lo ha visto alguna vez? ¿Acaso lo puede ver? Y sin embargo
existe.
¡Ah! ¿Quién podrá comprender mi abominable angustia? ¿Quién
podrá comprender la emoción de un hombre mentalmente sano, perfectamente
despierto y en uso de razón al contemplar espantado una botella que se ha
vaciado mientras dormía? Y así permanecí hasta el amanecer sin atreverme a
volver a la cama.
Es evidente que la soledad resulta peligrosa para las mentes
que piensan demasiado. Necesitamos ver a nuestro alrededor a hombres que
piensen y hablen. Cuando permanecemos solos durante mucho tiempo, poblamos de
fantasmas el vacío.
Cuán débil es nuestra razón y cuán rápidamente se extravía
cuando nos estremece un hecho incomprensible.
Dios ha hecho al hombre a su imagen y semejanza pero el
hombre también ha procedido así con él.
lunes, 22 de febrero de 2016
Poesía, Octavio Paz
"La poesía es conocimiento, salvación, poder, abandono. Operación capaz de cambiar al mundo, la actividad poética es revolucionaria por naturaleza; ejercicio espiritual, es un método de liberación interior. La poesía revela este mundo; crea otro. Pan de los elegidos, alimento maldito."
"Arte de hablar en una forma superior; lenguaje primitivo".
"El poema es un caracol en donde resuena la música del mundo y metros y rimas no son sino correspondencias, ecos, de la armonía universal".
"Por otra parte, hay poesía sin poemas; paisajes, personas y hechos suelen ser poéticos: son poesía sin ser poemas".
"El poema no es una forma literaria, sino el lugar de encuentro entre la poesía y el hombre".
viernes, 19 de febrero de 2016
El Jardín de los Suplicios
"El que habla de amor, habla también de muerte".
"¿Que únicamente de la lujuria cabe esperar el total desenvolvimiento de la personalidad".
"No es lo triste el morir... sino vivir cuando no se es dichoso".
jueves, 18 de febrero de 2016
Enamorarse y desenamorarse:
"En todo amor hay por lo menos dos seres, y cada uno de ellos es la gran incógnita de la ecuación del otro. Eso es lo que hace que el amor parezca un capricho del destino, ese inquietante y misterioso futuro, imposible de prever, de prevenir, o conjurar, de apresurar o detener. Amar significa abrirle la puerta a ese destino, a la más sublime de las condiciones humanas en la que el miedo se funde con el gozo en una aleación indisoluble cuyos elementos ya no pueden separarse. Abrirse a ese destino significa, en última instancia, dar libertad al ser: esa libertad que está encarnada en el Otro, el compañero en el amor"
-Zygmunt Bauman "Amor líquido: acerca de la fragilidad de los vínculos humanos", pág. 21-
miércoles, 17 de febrero de 2016
¿Ser o Tener? Erich Fromm
"Durante dos o tres siglos muchos individuos han vivido sólo como trabajadores y no como seres humanos".
"Más tarde, sometido a un exceso de ocupaciones, el adulto sucumbe más y más a la necesidad de distracciones superficiales. La pasividad absoluta, distraer la atención olvidarse de sí mismo, es una necesidad física para él".
"Supongamos que el hombre es hombre, y que su relación con el mundo es humana. Entonces el amor sólo puede cambiarse por amor, la confianza por confianza, etc. Si deseas gozar del arte, debes ser una persona artísticamente cultivad; si deseas influir sobre la gente, debes ser una persona que realmente tenga un efecto estimulante y alentador sobre los demás. Cada una de tus relaciones con el hombre y con la naturaleza debe ser una expresión específica, que corresponda al objeto que deseas, de tu vida real individual si amas sin inspirar amor a cambio, o sea, si no eres capaz de manifestarte como persona amante, de volverte una persona amada, entonces tu amor es impotente y desgraciado".
"Cuanto menos seas y cuanto menos expreses tu vida, tanto más tienes y más alineada esta tu vida... To lo que el economista te quita en la forma de vida y de humanidad, te lo devuelve en la forma de dinero y riqueza".
"El presente es el punto donde se unen el pasado y el futuro, una frontera en el tiempo, pero no distinto en calidad de los reinos que une".
"Los sabios piensan en la vida, no en la muerte".
"Epicuro: Mientras existimos, la muerte no está aquí; pero cuando la muerta está aquí; pero cuando la muerte está, ya no somos".
"Debemos de llegar a ser lo que podemos ser".
"Somos el pasado; podemos decir: yo soy lo que fui".
lunes, 15 de febrero de 2016
Ferdydurke de Wirold Gombrowitz
¿Quién en realidad, es maduro: el que huye del pecado o el que lo busca?
La inmadurez es un concepto drástico; si tú mismo te vas a considerar inmaduro, ¿quién, entonces, te considerará maduro? ¿no comprendes, acaso, que la primera condición para lograr la madurez es declararse maduro a sí mismo.
Solamente se finge ser adulto.
Vivimos la vida de los muertos.
domingo, 14 de febrero de 2016
"Un heroíco paisaje sin cielo, un espectáculo grandioso sin espectadores, un silencio cada vez mayor que rodea al trágico grito de la soledad de un espíritu: tal es la tragedia de Friedrich Nietzsche, se debería abominar de una tragedia así, como de una de esas terribles crueldades de la Naturaleza, tan estúpida, si Nietzsche no la hubiera aceptado en un gesto extático y si no hubiera escogido, y hasta amado, esa crueldad única a causa de su naturaleza también única"
-Stefan Zweig "La lucha contra el demonio", pág. 240-
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