- ¿Me sigues?
- Sí señor.
-¿Seguro?
- Sí.
Se levantó y se sirvió otra copa. Luego volvió a sentarse. Durante mucho tiempo no dijo nada.
-No quiero asustarte -dijo-, pero te imagino con toda facilidad muriendo noblemente, de un modo u otro, por una causa totalmente indigna.- Me miró de una forma muy rara y dijo. - Si escribo una cosa para ti, ¿la leerás con atención? ¿y la guardaras?
- Claro que sí-. Dije . Y lo hice. Aún tengo el papel que me dio.
Se acercó a un escritorio que había al otro lado de la habitación y, sin sentarse, escribió algo en un papel. Luego volvió y se sentó a mi lado con el papel en la mano.
-Curiosamente, no lo escribió un poeta que ejerciera como tal. Lo escribió un psicoanalista que se llamaba Wilhelm Sketel. Es es lo que ... ¿Me sigues?
- Sí claro que sí.
-Esto es lo que dijo: "Lo que distingue al hombre inmaduro es que aspira a morir noblemente por una causa, mientras que el hombre maduro aspira a vivir humildemente por ella"...
- Creo que un día de éstos -dijo- tendrás que averiguar adónde quieres ir. Y entonces tendrás que ponerte en camino. Pero inmediatamente. No podrás perder ni un minuto más. Tú no.

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